Durante la catequesis de este 7 de octubre, el Santo Padre retomó uno de los mensajes prominentes de la Constitución concicliar, Gaudium et spes, en su cuarto capítulo, al señalar que todos, en unidad, «somos peregrinos en la tierra y con este mundo compartimos la fragilidad y la belleza», por tanto, la misión de la Iglesia en la actualidad, no se lleva a cabo alienada del mundo, sino como parte de él:
Frente a miles de devotos, el Romano Pontífice indicó que la misión primordial de la Santa Iglesia, se centra en las preguntas más profundas de la vida: «aquellas sobre nuestro origen y nuestro destino, así como aquellas sobre el sentido del amor y del dolor».
Promover el bien en un mundo contemporáneo
En concordancia con lo expuesto al inicio de sus enseñanzas, el Santo Padre recordó a los presentes que el objetivo de la Iglesia va más allá de un carácter político, sino que consiste en la «construcción de la ciudad terrenal» a partir de «la fe y de la caridad, junto con el compromiso por la justicia, la paz, la fraternidad», a fin de contribuir «a la construcción de la ciudad terrenal».
Por tal motivo el Pontífice destacó que, en medio de un mundo convulso por «la lógica del beneficio a toda costa y la manipulación de la información», la Doctrina Social de la Iglesia impulsa la promoción del bien común y, basándose en Gaudium et spes, «nada desea tanto como desarrollarse libremente, en servicio de todos, bajo cualquier régimen político que reconozca los derechos fundamentales de la persona y de la familia y los imperativos del bien común».
«Adorando a Cristo, el Justo que murió por los injustos, el creyente no puede aceptar la opresión de los pequeños y de los pobres, ni tampoco aquellas estructuras injustas que perpetúan las condiciones de dependencia y de injusticia».
Fe y vida coherente
Como uno de los «más graves errores de nuestra época» plantea la Constitución, es la separación entre «entre la fe profesada y la vida diaria», ante tal premisa, el Santo Padre no dudó en motivar a los fieles a mantener una actitud coherente con sus convicciones y principios cristianos: «para cumplir con eficacia la misión evangélica es necesario que cada bautizado se comprometa a cooperar con la gracia del Espíritu Santo, para que su fe sea viva y se exprese en comportamientos coherentes».
Al mismo tiempo, enfatizó que el corazón de todos los fieles que conforma la Iglesia que «está en camino en la historia», está «hecho para mirar hacia lo alto», por ello, los feligreses, mediante el discernimiento de la Palabra de Dios, deben ser testimonio vivo de la fe cristiana.
Fuente: Vatican News
