NOVENA DE NAVIDAD 2020

DÍA 3

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres y que nos diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que hecho hombre en las entrañas de una virgen naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio.

Yo en nombre de todos los mortales te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio.

En retorno de él te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado, y te suplico por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido y con tal desprecio de todo lo terreno, que Jesús recién nacido, tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.

(Se reza el Gloria al Padre).

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Soberana María que por tus grandes virtudes y especialmente por tu humildad, mereciste que todo un Dios te escogiera para madre suya. Te suplico que tú misma prepares y dispongas mi alma y la de todos los que en este tiempo hagan esta novena, para el nacimiento de tu adorable Hijo.

¡Oh, dulcísima Madre! Comunícame algo del profundo recogimiento y divina ternura con que le agradaste tú para que nos hagas menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén

(Se reza el Avemaría).

ORACIÓN A SAN JOSÉ

¡Oh, Santísimo San José!, esposo de María y padre putativo de Jesús. Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan altos ministerios y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Te ruego por el amor que le tuviste al Divino Niño, me abraces en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo eternamente. Amén.

(Se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria).

ORACIÓN AL NIÑO JESÚS

Acuérdate, ¡oh, dulcísimo Niño Jesús!, que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos tus devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: «Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia, y nada te será negado».
Llenos de confianza en ti, ¡oh, Jesús, que eres la misma verdad!, venimos a exponerte toda nuestra miseria.
Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada.
Concédenos, por los méritos infinitos de tu encarnación y de tu infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto. Nos entregamos a ti, ¡oh, Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que, en virtud de tu divina promesa, acogerás y despacharás favorablemente nuestra súplica.

Amén.

Viernes 18 de diciembre. Día Tercero: mayo, un día de la madre raro, con ley seca, sin comercio.

Texto: Lucas 11, 27-28: Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la gente le dijo gritando: Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron. Pero él repuso: Mejor: Dichosos los que escuchan el mensaje de Dios y lo cumplen. PALABRA DEL SEÑOR.

 

Consideración. En varios pasajes de la Biblia la maternidad indica la dignidad y la razón de ser de una mujer. Así se entiende el elogio de esta mujer anónima del evangelio de Lucas que hemos escuchado en el pasaje de este tercer día de la novena. La enseñanza sustancial del texto está en que Jesús, da un paso adelante: Está bien que me felicites por la madre, pero hay otra bienaventuranza que completa la primera: escuchar la Palabra de Dios, la Palabra que ilumina, la Palabra que orienta, la Palabra que trae la paz y el sentido de la vida. En algunas Biblias se lee aquí guardar la Palabra. Ésa es la actitud de María de Nazaret que el mismo Evangelio de Lucas transmite: “Ella conservaba estas cosas, meditándolas en su corazón” (2,19). “Su madre conservaba en su interior el recuerdo de todo aquello” (2,51). Guardar la Palabra es hacerla crecer, hacerla producir, mantenerla viva. El corazón de aquella mujer anónima que felicita a Jesús por su mamá y la existencia misma de María de Nazaret enseñan que las mujeres madres ven algo del mundo invisible.

 

Mayo, mes de María, mes de la Madre, todas esas celebraciones se vieron opacadas por la pandemia. Para bien o para mal. Muchas veces no sabemos celebrar, en Cali está la fama de que el “día de la madre es el día más violento del año”. Hay otra lectura: todas las madres nos enseñaron las primeras oraciones, nos llevaron a misa, nos educaron en la fe. La madre de Jesús tuvo la dicha de llevar en su seno a su hijo y luego lo alimentó. Las mujeres y los hombres que escuchan y guardan la Palabra de Dios se le parecen, ya que se convierten a su vez en “cristóforos” = portadores, comunicadores de Cristo. La Virgen María no fue solamente la madre de Jesús, fue también una creyente, una bienaventurada por creer.  Durante la pandemia muchas madres sostuvieron la fe de sus hijos y esposos, oraron, buscaron la Eucaristía, confiaron en Dios. En este tercer día de la novena, contemplando a María, pidamos por todas las madres que han mantenido viva la fe de sus hijos, por las que murieron, Dios las tenga en su Bienaventuranza.

 Un momento de silencio. Si alguno quiere compartir su recuerdo del mes de mayo brevemente puede hacerlo.

 Siguen las oraciones y los gozos propios de este día.

GOZOS

Dulce Jesús mío, mi niño adorado ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!

Ven, ven, ven ….

¡Oh, Sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro! ¡Oh, Divino Niño, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios!

Ven, ven, ven ….

¡Oh, Adonai potente que Moisés hablando, de Israel al pueblo diste los mandatos! ¡Ah, ven prontamente para rescatarnos, y que un niño débil muestre fuerte el brazo!

 Ven, ven, ven ….

¡Oh, raíz sagrada de José que en lo alto presenta al orbe tu fragante nardo! Dulcísimo Niño que has sido llamado Lirio de los valles, Bella flor del campo.

Ven, ven, ven ….

¡Oh, lumbre de Oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu esplendor veamos! Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios.

Ven, ven, ven ….

¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, De Israel anhelo Pastor del rebaño! ¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso! 

Ven, ven, ven ….

¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío como riego santo! ¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado! ¡Luce, Dios estrella! ¡Brota, flor del campo!

Ven, ven, ven ….

¡Ven, que ya María previene sus brazos, do su niño vean, en tiempo cercanos! ¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario!

Ven, ven, ven ….

¡Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! ¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano!

Ven, ven, ven ….

¡Ven Salvador nuestro por quien suspiramos Ven a nuestras almas, Ven, no tardes tanto!

Ven, ven, ven ….