%PM, %12 %929 %2019 %16:%Ago
"Señor, que no sea yo quien hable, sino que seas Tú quien hable a través de mí"

Monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez nació en la ciudad de Medellín el 8 de diciembre de 1959. Nacido en la fiesta de la Inmaculada Concepción, la Virgen lo ha acompañado en los momentos más importantes de su vida, como su ordenación episcopal el 22 de agosto, día de Maria Reina y en su llegada a Cali el 23 de septiembre, día de la Señora de las Mercedes, “Siempre me he encomendado a nuestra Señora y he sentido su protección materna".

 

Monseñor es hijo de Ángel Rodríguez, mecánico automotriz que trabajó varios años en la Renault, después fue jefe de transporte en la Universidad Pontificia Bolivariana, UPB, y actualmente está jubilado. Ahora, es quien lo acompaña y se siente muy orgulloso de él, pues dice siempre: "Yo soy el papá del obispo".

 

Por otro lado, su madre Elvia Velásquez, oriunda de Anserma, falleció hace 8 años. Era una mujer piadosa, modista, se fue especializando en trajes eclesiásticos “yo nunca compre nada, mi mamá me hacía las albas, casullas y entonces los padres me preguntaban por qué siempre estaba bien arreglado”, así doña Elvia se fue convirtiendo en una persona muy querida y cercana para los sacerdotes a quienes les hacia todos sus ornamentos sobre medidas. “Cuando ella murió, casi la mitad del presbiterio de ese entonces nos acompañó en las exequias”, afirmó el obispo auxiliar.

 

Así pues, monseñor Luis Fernando proviene de una familia sencilla, donde aprendieron a ser disciplinados, a valorar lo que tenían y construir con esfuerzo. Tiene una hermana, Beatriz Elena, quien vive en los Estados Unidos y un hermano, Carlos Mario, quien vive en Medellín junto a su padre. Su abuela materna era de origen valluno, nació en un corregimiento de Dagua, "sin saberlo llegué al lugar de uno de mis ancestros, tengo sangre valluna y eso me alegra mucho, incluso cuando llegué a Cali conocí a un montón de primos que se hicieron visibles con mi llegada a esta hermosa región", expresó monseñor.

 

Su vocación y recorrido pastoral

Estudió en el colegio de la Universidad Pontificia Bolivariana, en 1978 ingresó al Seminario Conciliar de Medellín; sus estudios en Filosofía y Teología los hizo en la UPB y paralelamente estudió una licenciatura en Educación Religiosa Escolar en la misma universidad.

 

Fue ordenado sacerdote el 25 de agosto de 1984 por el entonces arzobispo de Medellín, Cardenal Alfonso López Trujillo

 

Finalizando sus estudios en el seminario, el arzobispo de la época lo envió junto a otros tres seminaristas a Roma a estudiar Espiritualidad y Sacramentos, durante su estadía se hizo el lanzamiento del Nuevo Código de Derecho Canónico, por lo que el Arzobispo le dijo que en Medellín no tenían a nadie con ese estudio y le indicó que lo realizara. “En un comienzo no fue fácil aceptarlo, es una ciencia muy compleja, no me sentía cómodo en ese momento para hacerlo, No obstante la respuesta del arzobispo fue: la Iglesia te necesita (…) y con ese argumento, yo no podía hacer nada más, eran las necesidades pastorales de la Iglesia”.

 

 

Posteriormente, monseñor Luis Fernando obtuvo la licencia en Derecho Canónico en la Universidad Lateranense. La dinámica del código era muy pastoral, experiencia que le gustó mucho y finalmente terminó cursando el doctorado en la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá.

 

Después de sus estudios en Roma llegó a Medellín y, como recién ordenado, lo nombran Vicario Parroquial de San Blas, la cual estaba ubicada en una comuna violenta en los años 80, época del narcotráfico y todo lo que este fenómeno conllevó. Paralelamente trabajó en el Tribunal como presidente y conjuez de una de las salas.

 

Asimismo, monseñor Luis Fernando pasó a ser Formador y Vicerrector del Seminario Mayor por cinco años y compartía como Vicecanciller de la Arquidiocesis, "en Medellín este cargo también hace de Secretario del obispo… eso fue una escuela de aprendizajes, uno al lado de los obispos sabe de sus alegrías pero también de sus angustias, tristezas y retos".

 

Siendo secretario del arzobispo, hubo amenazas, les hicieron una redada con armas cuando llegaban a un sitio, sin embargo los escoltas reaccionaron y no pasó nada. Otra situación compleja fue una semana antes de la llegada de San Juan Pablo II en 1986. Un grupo guerrillero se tomó el Seminario, dejándolo en estado deplorable para la visita, por lo que tuvieron que pintarlo de nuevo y arreglar algunas instalaciones. Igualmente siendo párroco, un día se le acercó alguien con tono amenazante y le dijo que necesitaba hablar con él: somos de un movimiento guerrillero, cuídese de lo que dice, como lo dice, nosotros lo estamos escuchando. Esas fueron algunas situaciones difíciles que vivió el obispo auxiliar, las cuales, según él, nunca pasaron a mayores.

 

Con el tiempo, solicitó que le rotaran en el oficio y fue nombrado párroco en Santa María la Virgen, también le entregaron la capellanía de la Alcaldía, donde, por petición del Alcalde, fue miembro del consejo de gobierno.

 

 

Por ese entonces al arzobispo Alfonso López Trujillo, lo trasladaron a Roma y llevó a monseñor Luis Fernando como su Secretario. En Roma, monseñor estuvo como oficial del Consejo Pontificio para la Familia. “Fueron siete años de aprendizaje, de viajes, de estudio, que se vuelven en una posibilidad de ver el mundo desde otra perspectiva, no local sino universal”.

 

Después de siete años, monseñor Luis Fernando consideró haber terminado su ciclo, así que le solicitó al arzobispo un cambio, por lo que fue enviado de vuelta a Medellín como párroco del Sagrario, parroquia ubicada en un sector pobre y con problemas de drogas, alcoholismo y violencia. De la misma forma, es nombrado Presidente de la Sala Tercera del Tribunal Eclesiástico, lideró todo lo concernirte al Jubileo del año 2000 y le solicitaron que dictara clases en la universidad, "a mí siempre me han sacado el jugo (…) he aprendido a hacer varias cosas a la vez”, menciona el obispo.

 

Más adelante, monseñor dejó la parroquia, debido que fue nombrado capellán y docente tiempo completo en la UPB, continuando como Presidente en la Sala del Tribunal Eclesiástico de Medellín. El 21 de diciembre de 1995 le fue concedida la distinción pontificia de Capellán de su Santidad.

 

En el 2004 le informaron que desde Roma lo habían nombrado rector de la UPB, en un momento de transición económica, administrativa y académica, por el cual pasaba la institución. Para monseñor Luis Fernando fue un reto adaptar la universidad al nuevo milenio: "Por fortuna logré conformar un buen equipo, fueron nueve años al frente de la universidad, durante los cuales se logró su posicionamiento y Acreditación Institucional, reconocimientos que todavía se mantienen". Allí se generaron lazos de amistad que recuerda con gran cariño y nostalgia: "En los lugares donde uno está siempre da lo mejor y se generan vínculos muy estrechos con las personas". Por esta época también fue presidente de la Asociación Colombiana de Universidades, ASCUN: "Fueron muchos retos, aprender sobre la universidad pública y la privada me dio un gran conocimiento de las instituciones de educación superior de nuestro país".

 

Tiempo después, monseñor Luis Fernando pasó a ser Vicario General y miembro del Consejo presbiteral y del Colegio de Consultores de la Arquidiócesis de Medellín; a los siete meses, el arzobispo lo nombró Administrador Parroquial de San José.

 

El 5 de julio de 2014 el Papa Francisco lo nombró obispo auxiliar de Cali. Se ordenó el 22 de agosto de 2014. Nunca se imaginó llegar a ser obispo, aunque lo molestaban, ya que reemplazó en la UPB a monseñor Gonzalo Restrepo, quien siendo Rector lo nombraron como obispo auxiliar para Cali, "claro la gente decía que los Rectores de la Bolivariana terminan siendo obispos (…), la coincidencia es que yo también termine en Cali".

 

 

Cuando lo llamaron al episcopado se asustó, ya que por las diferentes responsabilidades y cargos en que había estado muy cercano a las experiencias de los obispos, que aunque enriquecedoras, también estaban llenas de angustias, dolores, preocupaciones y duros trabajos: “meterme yo en este berenjenal (…) sabía lo que venía, pero aparte del susto y un poco de nervios, no podía decir que no".

 

Por otro lado, monseñor Luis Fernando sabía que se venía un gran volumen de trabajo al cual ya estaba acostumbrado por todas sus asignaciones pastorales a lo largo de su trayectoria, sin embargo, también venia una gran responsabilidad. "Hay una carga de estrés, de toma de decisiones, que al final las define solo el obispo. En otros oficios hay juntas directivas, consejos, donde las decisiones se toman de manera colegiada, concertada. En el Episcopado, si bien existen colegios consultores, consejos de gobierno, consejos presbiterales, en muchas circunstancias, las decisiones finales las toma solo el obispo”.

 No teniendo más argumentos, monseñor se puso en manos de Dios para que le bendijera a través del Papa, quien lo había elegido. La ceremonia se realizó en la Catedral de Medellín, fue muy hermosa y colmada del afecto y el cariño de todos.

 Mons. Luis Fernando 2

Experiencias en cinco años de Obispo

"En el hecho mismo de ser obispo, hay una paternidad que va fluyendo". Monseñor Luis Fernando ha sentido muy de cerca la gracia del padre, la providencia del Señor que lo ayuda "uno siente que la promesa del señor y esa oración del espíritu está en uno, por eso siempre suelo pedirle al Padre: Señor que no sea yo quien hable sino que seas tú a través de mí".

 

 

Su relación con la Conferencia Episcopal de Colombia, CEC, ha sido muy enriquecedora, “Un Obispo me decía no te preocupes que en la Conferencia Episcopal somos muy distintos pero somos muy fraternos”. En la CEC hay solidaridad, compañía, diversidad de pensamiento, pero ante todo una gran fraternidad.

 

 

La CEC está dividida por departamentos y comisiones, monseñor fue miembro de la Comisión de Educación y Cultura. Por otra parte, hace dos años es Presidente de la Comisión de Educación, Cultura y Universidad. Asimismo, fue miembro por cuatro años del CEBITEPAL, que es el Consejo Bíblico Teológico Pastoral del CELAM. Esta experiencia le dio la mirada de la educación desde el concepto de toda América Latina.

 

 

En la relación con monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía, arzobispo de Cali, afirma que es un padre. Y de su relación con monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo auxiliar de Cali, siente que es muy fraterna. "Monseñor Darío nos valora mucho, como lo que somos, hermanos en el episcopado".

 

 

Monseñor Luis Fernando llegó a Cali sin conocer a nadie, aun así, se sintió muy bien acogido por los sacerdotes y la Curia. Los primeros años los dedicó a conocer la realidad. Ha estado en todas las parroquias de Cali, se ubica muy bien y reconoce la riqueza de las personas, la variedad de las culturas. “Para mí fue una grata sorpresa. Yo pensaba que Cali era solo urbano y resulta que prácticamente el 60% o más es rural. Dagua, La Cumbre, Yumbo y Jamundí territorialmente duplican la ciudad de Cali”.

 

 

Le gusta visitar a los padres, le encanta la diversidad que encontró en la ciudad, su composición variada, con cabildos indígenas dentro de la urbe, el trabajo con la comunidad afro, puesto que Cali es la segunda ciudad con más población afro en América Latina. Asimismo, Cali es ciudad de mestizos, “Hay una variedad muy grande que enriquece la ciudad, Cali es muy alegre, entusiasta y desde lo religioso hay mucha sensibilidad a lo espiritual, llama la atención la cantidad de iglesias cristianas, de hermanos separados, es un reto que preocupa, un reto al que se debe poner atención (...) Aquí también vamos a encontrar todas las tradiciones de los afros y ahí hay cosas cuasi-mágicas, que por todas partes encuentra uno en la ciudad. Entonces, uno se da cuenta que es muy rica, nos pone a estudiar mucho, a reflexionar sobre el proyecto de evangelización kerigmática en el qué y el cómo hacer para que esa sed de Dios se oriente positivamente".

 

"Por otro lado, está el tema social, Cali tiene muy pocos sectores ricos y muchos sectores de gente muy pobre, hay desniveles sociales muy grandes, hay hambre y eso lleva a que los conflictos de violencia, narcotráfico, negocio de armas y demás estén presentes en Cali. He ido conociendo esa realidad, también social, en cuanto que Cali es lugar de paso y de llegada de muchas personas, ahora tenemos la experiencia de los venezolanos, más de 46.000 dicen las cifras oficiales, pero las no oficiales dicen que pueden ser muchos más, donde un porcentaje muy alto se quedan en Cali, no siguen su migración hacia el sur o hacia el norte y hay un grupo que se queda por el clima, por la acogida de los vallunos y los caleños son gente muy acogedora, eso yo lo siento con el presbiterio y con la gente cuando va a las parroquias, son muy acogedoras y eso hace que uno se sienta en familia ¿Cómo me siento en Cali? En casa, así me siento yo", agrega monseñor Luis Fernando.

 

Su labor en la Arquidiócesis de Cali

Desde que llegó a Cali, el arzobispo le ha pedido que lo acompañe en tareas muy puntuales, primero a nivel de la Curia arquidiocesana, por disciplina, monseñor Luis Fernando es alguien que desde muy temprano está en la oficina, atiende consultas de los empleados, resuelve asuntos de su competencia, "además aquí está el Vicario General, el padre Wiston Mosquera Moreno, pero como también fui Vicario General, ayudo y resuelvo en cuanto sea posible". Así pues, monseñor acompaña a la Curia, en tanto el arzobispo le ha pedido que esté al frente, en su nombre, de varios consejos como Camposantos Metropolitano, Fundaciones Educativas y lo designó Vicecanciller de la UNICATÓLICA, ahí cuenta la experiencia académica que ha tenido, por esta razón le pidió que acompañara a la Universidad.

 

 

P 20180330 091244

 

"Esas son las grandes tareas que he venido acompañando desde hace un tiempo y hace dos años me pidió que estuviera al frente del Tribunal Interdiocesano de Cali como Vicario Judicial y Presidente, que ha sido otra experiencia muy bonita, porque fue volver a los años 80 cuando en Medellín ejercí ese oficio".

 

 

El Plan Pastoral 2019 – 2023

Monseñor Luis Fernando ha estado junto al equipo del Plan Pastoral con el Vicario de Evangelización, el padre Omar Arturo López, acompañando la redacción, la conceptualización, el organigrama, al igual que otras cosas que dentro de la Curia ha aportado, como reglamentos y normas. Por otro lado, para monseñor es importante la relación con los presbíteros, que más allá de todo lo administrativo. "Monseñor Darío me pide que acompañe varias zonas, así que mientras estaba Monseñor Juan Carlos Cárdenas, él acompañaba la zona norte y oriente y yo acompañaba la zona centro y sur, donde uno está más cercano a los presbíteros y donde se participa más de las reuniones de arciprestazgo, se acompaña las entregas de parroquia y posesiones, se escucha a los sacerdotes. Aunque estamos con zonas definidas, todos estamos en todo, los párrocos invitan a confirmaciones en varios lugares, muchos colegios invitan también a confirmaciones y nosotros hacemos presencia. Tengo una experiencia muy bonita que al clero le ha gustado y es que, por mi casa ha pasado buena parte del presbiterio, puesto que tenemos allá reuniones en el segundo semestre y los llevo, comen unos buenos frijoles, hacemos oración y tratamos algunos temas”.

 

Los sueños y retos por venir

A nivel de retos y tareas, pues como obispo auxiliar, está supeditado a las directrices y tareas que monseñor Darío le encomiende, pero como él hace realmente parte de esta Iglesia particular de Cali cree que como sueños y proyectos que son conjuntos, y si puede dejar ese legado, es la consolidación de un presbiterio mucho más comprometido, "porque es un presbiterio al que uno se quita el sombrero. Yo agradezco esa experiencia, que en general es de Colombia, pero de aquí hablo en específico, donde los sacerdotes, en sus diferencias, son muy distintos, hablan y visten diferente, pero todos actúan con mucha generosidad", dice monseñor; Se puede ver a los presbíteros que están en el distrito de Aguablanca, o los que están en la ladera en Siloé, los que están en Quinamayó, Robles, en los sectores lejanos de Villacolombia, Cali tiene zonas muy difíciles y a pesar de eso los sacerdotes son alegres y entusiastas, "entonces mi sueño es que sientan que el grupo de obispos estamos con ellos, los animamos y aportamos a que se consolide un presbiterio, que no se sientan solos y que sientan que hay alguien que está para escucharlos y tenderles la mano".

 

 

Es evidente que para los obispos, y eso se lo dijeron a monseñor Luis Fernando cuando iba a ser ordenado, la centralidad deben ser el presbiterio. Es decir, si para los párrocos los feligreses tienen el primer lugar, para el obispo los feligreses deben ser sus sacerdotes; atendidos, cuidados y acompañados, ese es el liderazgo del obispo.

 

Por último, a monseñor Luis Fernando le gustaría consolidar y acompañar al Vicario de Evangelización en la implementación del Plan Pastoral, que para él serían como los dos grandes retos: El presbiterio y la implementación del Plan Pastoral, "lo demás se va viendo por añadidura", culmina monseñor.

 

La invitación del Santo Padre

El Papa Francisco hizo una invitación a un grupo de obispos, a través de la congregación de obispos que preside el Cardenal Marc Ouellet para tener unas jornadas muy especiales que componen, primero una convivencia en el mes de agosto y serán 30 obispos que se reunirán en una ciudad cercana Roma donde se compartirán experiencias, reflexiones de enriquecimiento mutuo donde ellos podrán hablar. La segunda parte se llevará a cabo en un pueblo llamado Camaldoli, al norte de Roma, lugar en que se hará un retiro espiritual de 10 días y se les pide a los obispos que tienen que estar en los dos, la parte de convivencia y la parte de retiro espiritual. Estas jornadas finalizarán con un encuentro con el Santo Padre el 2 de septiembre, con un almuerzo para intercambiar ideas y sentires de estos primeros cinco (5) años de episcopado, que para monseñor, han sido un regalo maravilloso, "son cinco años que no he sentido, porque como mencioné anteriormente, me siento en casa".

 

 

"De tal manera que voy a tener esta experiencia y los invito para que juntos demos gracias a Dios por este gran regalo que me ha hecho, puesto que soy el primer beneficiado en haber sido llamado como obispo e iniciar mi vida episcopal en Cali". Monseñor menciona que ha tratado de dar lo mejor de lo mejor, "(…) pero si en algo no he sido afortunado o no he atinado pido perdón, también reconozco que no soy perfecto y pido luz y su orientación, en primer lugar, del Espíritu Santo, quien ha sido mi gran protector. De hecho, en el escudo de los obispos hay una frase que es como el slogan que dice 'dame sabiduría', eso ha sido lo que siempre he trabajado, pidiendo sabiduría para saber gobernar, para saber lo que tengo que decir, es todo lo de Salomón y es un buen ejercicio para todo lo que me ha tocado hacer y espero seguir haciendo".

 

Su mensaje a toda la comunidad

"Por último, quisiera agradecer la oportunidad de compartir con esta feligresía parte de mi vida, juntos vamos a seguir creciendo en santidad, lo cual debe ser el proyecto personal de cada uno. El Señor bendiga a Cali, los bendiga a todos y me llene de su sabiduría y fortaleza”.