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“La conversión del corazón: Entre la superficialidad y la interioridad”

La Cuaresma en la Iglesia es la invitación para que todos los que hacemos parte de ella revisemos nuestra vida a la luz de la fe, por lo que no se trata sólo de revisar prácticas religiosas. El modo en que el cristiano revisa su vida lo sitúa en una dimensión integral donde no se desconecta lo que hace en la vida cotidiana la religión. Se trata de dar cuenta de la fe a partir de la manera como se vive la vida en relación con todo lo que nos rodea. De ahí que el ser cristiano implica tener una vida interior y ética.

Dada la dificultad para mantener el equilibrio entre la vida y la fe, el pueblo de Israel intuirá que el equilibrio se rompe cuando el corazón se daña, y que por lo tanto, el mecanismo para mantener o recuperar dicho equilibrio será la conversión, la cual brota de una experiencia profunda de Dios en el interior de cada persona. De ahí que los profetas insistan en que la conversión es una experiencia interior, que asumiendo lo exterior, supere el riesgo de quedarse en un acto superficial que no transforma nada ni a nadie.

Convertirse es desde la Biblia una experiencia interior que supera la exterioridad porque se da en el corazón. Convertirse es incluso un ejercicio terapéutico porque lo que se busca es sanar desde adentro el daño que nos causamos a nosotros mismos e incluso a los demás cuando rompemos el equilibrio. Precisamente la liturgia de la Palabra abre la Cuaresma indicando que es en el corazón, en la intimidad con Dios, donde se da la conversión pues sólo Él es capaz de crear un corazón puro y ayudarnos a renovarnos desde adentro (Sal 50, 10).

Vayamos al camino cuaresmal conscientes de la invitación del evangelio, la cual una vez más nos recuerda que se va de adentro hacia fuera, por eso se debe cultivar primero la vida interior (oración) y el dominio de sí (ayuno) para luego ir hacia el otro solidariamente (limosna). Buscar la conversión como ejercicio personal, interior y terapéutico, seguramente nos ayudará a seguir caminando hacia una experiencia de fe en Cristo cada vez más auténtica.

Delegación Arzobispal para la Animación Bíblica de la Pastoral