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Cali ya tiene embajador de la Reconciliación

El pasado 16 de mayo, el programa de Alianzas para la Reconciliación de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y ACDI/VOCA, realizó un reconocimiento a la ardua tarea de reconciliación y paz que realiza el Padre José González, como Vicario para la Reconciliación y la Paz de la Arquidiócesis de Cali y le fue reconocido como “Embajador de la Reconciliación”, cuya estrategia   hace   parte   del   componente “concientización, movilización y mensajes positivos”. Su propósito es inspirar e invitar a las personas a #HacerPARte activa del cambio al visibilizar mensajes positivos sobre la reconciliación en un ecosistema 360º (prensa, redes sociales, activaciones presenciales, reputación digital).

Como Embajadores de la Reconciliación, se aporta a la desestigmatización de los antiguos territorios de conflicto, que ahora son territorios de paz; inspirando a los jóvenes a empoderarse y ser agentes de cambio; promovemos la generación de oportunidades de inclusión económica y social; y fomentamos la convivencia ciudadana.

Se busca generar conciencia y movilizar a los jóvenes para que sean agentes de reconciliación, e invitar a los colombianos a explorar y visitar los territorios que durante años fueron invisibles.La confianza, el respeto, el empoderamiento y el diálogo son factores esenciales para la reconstrucción del tejido social en Colombia.

Tendiendo puentes de Perdón y Reconciliación

En el año 2012 el Arzobispo de Cali, Monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía, crea la Vicaría para la Reconciliación y la Paz, con el objetivo de promover cambios socioculturales en las personas, mirando primero al individuo, incidiendo en el corazón de la persona capaz de asumir procesos de perdón y reconciliación, para luego extenderlo a sus relaciones con los demás, y de esta manera generar entornos más seguros y propicios para vivir libres de violencias.

A través de la formación, la escucha, el trato amable, el acercamiento y el acompañamiento se promueve un cambio de estilo de vida a los jóvenes que pertenecen al conflicto de violencia urbana en las comunas 1, 6, 7, 13, 14, 20, y 21 de la ciudad de Cali. Así mismo se empoderan a un nuevo liderazgo, hacia la legalidad, mostrándoles un camino distinto no solo para ellos, sino también para sus familias y comunidades. De este trabajo se ha podido desarticular varias pandillas juveniles y se han podido cerrar varia líneas de vicio, ya que los jóvenes quienes conducían estas líneas se han acogido a la legalidad y a las oportunidades laborales que se les ha brindado.

Se ha logrado que los jóvenes de uno y otro sector que se encontraban en disputa territorial realicen pactos de perdón y reconciliación a través del acompañamiento espiritual y psicosocial que realiza la Vicaría para la Reconciliación, logrando acuerdos de convivencia, de no agresión y reparación en cuanto a los espacios en la comunidad que no podían usarse por miedo a las fronteras y la disputa entre los jóvenes.

De igual manera, el empoderamiento de las mujeres en las comunas 1, 7, 15, 20 y 21, a través de la formación humana, la participación ciudadana y la organización comunitaria, para la diminución de la violencia familiar, de pareja y en la comunidad, así como la exigibilidad de sus derechos y de su dignidad.

A través del arte, el deporte y la recreación se ha logrado ocupar el tiempo libre de los niños, las niñas y los adolescentes para que los grupos armados ilegales no los recluten, este trabajo se vienen desarrollando en las comunas 13, 14 y 21.

Se insiste sin desfallecer a través de las diversas acciones que se realizan que la paz y la reconciliación se construyen en comunidad, en la búsqueda continua del perdón (a nivel personal, con el otro y con Dios), de la solidaridad, de la misericordia, haciendo realidad los valores del Reino de Dios, en la convivencia, en el respeto a la diferencia y en el diálogo social, y así poder vivir en una Cali reconciliada.

De igual manera fueron reconocidos como embajadores:

Mariana Pajón, medallista olímpica y doble campeona mundial de BMX que ha trabajado durante años por los niños y las comunidades desde el deporte.

Harry Sasson, chef promotor del emprendimiento y del empleo juvenil.

Natalia Ponce de León, ganadora de los premios internacionales Outlook Inspirations, de la BBC, y Mujeres con Coraje, por su lucha contra las violencias de género.

Teresita Gaviria, quien representa a las mujeres que trabajan de forma silenciosa desde los territorios y quien representó a las víctimas durante los diálogos de paz.

Josefina Perdomo, quien ha liderado durante años varios procesos de memoria territorial y género en el Caquetá.

Agustín Lara, quien representa a los pequeños emprendedores y quien es líder de los pueblos palafitos de la Ciénaga Grande de Santa Marta.

Aurora Martínez, lideresa agraria del municipio de Vista Hermosa, Meta, que encontró en el cultivo de cacao una alternativa para el empoderamiento comunitario.

Luis Alberto Peraza, promotor de procesos asociativos en Arauca que revitalizan el arraigo y la identidad llanera.

Ariel Valdés, quien usa el arte como vehículo de empoderamiento de la juventud.

Yulima Arias, lideresa de Chaparral que ha trabajado durante años por el empoderamiento comunitario y la asociatividad a través de emprendimientos agrícolas y artesanales.

Andrés Mauricio Mosquera, conocido como Wow Solo, influenciador digital, fundador de Enamórate de Choco y Enamórate del Pacifico, quien, a través de sus hermosas narrativas e imágenes sobre el Pacífico, está promoviendo mensajes positivos que motivan una nueva generación de líderes en la región.

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