{"id":22472,"date":"2026-04-22T15:55:23","date_gmt":"2026-04-22T15:55:23","guid":{"rendered":"https:\/\/arquicali.org\/new\/?p=22472"},"modified":"2026-04-28T15:51:41","modified_gmt":"2026-04-28T15:51:41","slug":"2026-ano-jubilar-franciscano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/2026\/04\/22\/2026-ano-jubilar-franciscano\/","title":{"rendered":"2026 A\u00f1o Jubilar Franciscano"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"22472\" class=\"elementor elementor-22472\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0eb5afd e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"0eb5afd\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f699720 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"f699720\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong>Por: Talleres de Oraci\u00f3n y Vida<\/strong><\/p><p>Su Santidad, el papa Le\u00f3n XIV ha comunicado a la Iglesia la promulgaci\u00f3n del Decreto 10 de enero emitido por la penitencia apost\u00f3lica, en conmemoraci\u00f3n de los 800 a\u00f1os de la pascua de san Francisco de As\u00eds.<\/p><p>Todos los templos y oratorios de la familia franciscana ser\u00e1n templos jubilares.<\/p><h4><strong>Historia<\/strong><\/h4><p><strong>\u00a0<\/strong>Francisco se dedic\u00f3 a dar limosna a los necesitados y la prueba grande, dar la vida por los amigos, es la prueba m\u00e1s encumbrada del amor por el pr\u00f3jimo. Francisco se sumergi\u00f3 en el abismo de la mendicidad, experimentando durante un d\u00eda el papel de pordiosero y el misterio de la gratuidad.<\/p><p>El Padre Dios deposit\u00f3 en manos de san Francisco una misi\u00f3n: <strong>\u201cReconstruye mi Iglesia\u201d.<\/strong><\/p><p>El hermano As\u00eds se encontr\u00f3 con una humilde capilla, entr\u00f3 en la ermita dedicada a san Dami\u00e1n y en sus muros se ve\u00edan varias hendiduras que pon\u00edan en peligro la estabilidad de la estructura, se arrodill\u00f3 ante un crucifijo bizantino, este no expresaba dolor ni causaba pena y sinti\u00f3 una combinaci\u00f3n de dulzura y majestad que lo invad\u00eda. La imagen del crucifijo penetr\u00f3 en el alma de Francisco como una centella y se grab\u00f3 a fuego en su esp\u00edritu, la devoci\u00f3n franciscana encontr\u00f3 aqu\u00ed su fisonom\u00eda original.<\/p><p>Francisco, elevados y fijos los ojos en la majestad del Cristo bizantino dec\u00eda as\u00ed: \u00a1Glorioso y gran Dios, mi Se\u00f1or Jesucristo! T\u00fa que eres la claridad del mundo, pon claridad, te suplico, en los abismos oscuros de mi esp\u00edritu.<\/p><p>Dame tres regalos: la fe, firme como una espada; la esperanza, ancha como el mundo; el amor, profundo como el mar. Adem\u00e1s, mi querido Se\u00f1or te pido un favor m\u00e1s: que todas las ma\u00f1anas, al rayar el alba, amanezca como el sol ante mi vista tu sant\u00edsima voluntad para que yo camine siempre en su luz, y ten piedad de m\u00ed, Jes\u00fas.<\/p><p>De repente, se escuch\u00f3 una voz que al parecer proced\u00eda del Cristo: Francisco, \u00bfno ves que mi casa amenaza ruina? Corre y trata de repararla. A la misi\u00f3n Francisco contest\u00f3 \u201cCon mucho gusto lo har\u00e9, mi Se\u00f1or\u201d.<\/p><p>Francisco crey\u00f3 que era reconstruir la ermita, al momento de hablar con el capell\u00e1n y ofrecerle una bolsa de monedas, \u00e9l reh\u00fasa recibirla, porque \u00e9l sab\u00eda que Francisco era hijo de un rico y violento mercader. A partir de all\u00ed la historia de Francisco se divide.<\/p><p>Asistiremos a dos despedidas: aqu\u00ed muere el hijo de Bernardone y nace san Francisco de As\u00eds. Francisco se despidi\u00f3 del dinero, donde est\u00e1 el dinero no hay lugar para Dios, donde hay dinero no hay amor, el dinero corrompe los sentimientos, prostituye los afectos, divide los corazones y disocia las familias. Enemigo de Dios y enemigo del hombre.<\/p><h4><strong>La revelaci\u00f3n<\/strong><\/h4><p><strong>\u00a0<\/strong>Un d\u00eda, el hermano lleg\u00f3 hasta el monasterio benedictino del Subasio. Dijo a los monjes: ya est\u00e1 restaurada la ermita y ser\u00e1 conveniente celebrar una eucarist\u00eda para instaurar de nuevo el culto divino.<\/p><p>Al d\u00eda siguiente, el hermano con suma devoci\u00f3n y prolijidad prepar\u00f3 lo necesario para la misa.<\/p><p>Comenz\u00f3 la misa, cada oraci\u00f3n, cada lectura el hermano la acog\u00eda cuidadosamente en el cofre de su coraz\u00f3n. Lleg\u00f3 el momento del Evangelio, el dec\u00eda as\u00ed:<\/p><p>Vayan y prediquen por todo el mundo. No lleven dinero alguno en sus bolsillos. Tampoco lleven bolsa de provisiones, les basta solo una camisa. No necesitan zapatos ni bast\u00f3n. Vivan del trabajo de sus manos. Al llegar a un poblado pregunten por una familia honorable y al\u00f3jense all\u00ed. Siempre que entren en una casa digan: Paz en esta casa. Sean ingenuos como palomas y perspicaces como serpientes.<\/p><p>Si en alguna parte son rechazados, vayan a otra parte sin protestar. Hay muchos lobos por all\u00ed, entre ellos ustedes son corderitos recentales. Posiblemente, los arrastrar\u00e1n a los tribunales civiles; el Padre colocar\u00e1 en tu boca precisos argumentos de defensa. No tengan miedo. Yo estar\u00e9 con ustedes hasta el fin del mundo.<\/p><p>El hermano qued\u00f3 impresionad\u00edsimo, parec\u00eda como si las palabras muertas, o\u00eddas tantas veces, de improvisto recuperaran vida y resucitaran muertos<\/p><p>De repente, el evangelio descorr\u00eda las cortinas y aparec\u00eda en sus ojos un horizonte interminable lleno de claridad.<\/p><p>Francisco se puso de pie y con voz conmovida exclam\u00f3 palpando sombras: buscaba y buscaba ardientemente la voluntad del Dios y por fin la encontr\u00e9 \u00a1Gloria al Se\u00f1or! El horizonte est\u00e1 abierto, la ruta trazada. Es obra de mi se\u00f1or Jesucristo. Recorrer\u00e9 este camino evang\u00e9lico, aunque haya espina entre flores hasta tocar el extremo del mundo, y en este camino se apagar\u00e1 mi cirio. En esa misma escena comienza el culto del hermano a nuestra se\u00f1ora la pobreza.<\/p><p>Para los <strong>Talleres de Oraci\u00f3n y Vida<\/strong> es una gran alegr\u00eda, pues esta obra naci\u00f3 con el carisma de San Francisco de As\u00eds, ense\u00f1amos al pueblo de Dios a relacionarse con Dios de una manera progresiva profunda, desde los primeros pasos de la oraci\u00f3n hasta la contemplaci\u00f3n transformante. Somos ante todo una escuela de oraci\u00f3n.<\/p><p><em>Fuentes: Libro El Hermano de As\u00eds &#8211; Ignacio Larra\u00f1aga.<\/em><\/p><p><em>Mar\u00eda In\u00e9s Rojas, Revista Memor\u00e1ndum (1997).<\/em><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Talleres de Oraci\u00f3n y Vida Su Santidad, el papa Le\u00f3n XIV ha comunicado a la Iglesia la promulgaci\u00f3n del Decreto 10 de enero emitido por la penitencia apost\u00f3lica, en<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":22474,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[20,21],"tags":[],"class_list":["post-22472","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-locales","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22472","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22472"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22472\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/22474"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22472"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22472"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22472"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}