{"id":22423,"date":"2026-04-15T17:12:00","date_gmt":"2026-04-15T17:12:00","guid":{"rendered":"https:\/\/arquicali.org\/new\/?p=22423"},"modified":"2026-04-15T17:14:34","modified_gmt":"2026-04-15T17:14:34","slug":"maria-y-la-fe-que-transforma-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/2026\/04\/15\/maria-y-la-fe-que-transforma-la-historia\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda y la fe que transforma la historia"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"22423\" class=\"elementor elementor-22423\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-5c05c0c e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"5c05c0c\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-be3ad41 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"be3ad41\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong>Por: Jaime Alexander Moreno G\u00f3mez<\/strong><br \/>Estudiante Escuela Diaconal Pablo VI<\/p><p>En el mes de mayo, la Iglesia dirige su mirada de manera especial hacia Mar\u00eda, la madre de Jes\u00fas, invitando a los fieles a contemplar su vida y a profundizar en su ejemplo. Sin embargo, existe el riesgo de reducir su figura a una devoci\u00f3n superficial, desconectada de la realidad concreta en la que ella vivi\u00f3. Es importante reconocer que Mar\u00eda no es solo un modelo de piedad \u00edntima, sino una mujer creyente cuya fe tuvo implicaciones reales en la historia. Redescubrirla hoy implica comprender que su respuesta a Dios no fue pasiva, sino profundamente transformadora.<\/p><p>El concepto de fe que se manifiesta en Mar\u00eda puede comprenderse mejor a la luz del t\u00e9rmino griego <em>pistis<\/em>. Esta palabra no se refiere \u00fanicamente a creer, sino a una confianza profunda en Dios, a la convicci\u00f3n de que sus designios son verdaderos, a una relaci\u00f3n \u00edntima con \u00c9l que, de manera inmediata, conduce a una acci\u00f3n concreta. La fe, en este sentido, implica una respuesta existencial: una opci\u00f3n fundamental que se traduce en una praxis real frente al mundo.<\/p><p>Por eso, Mar\u00eda no puede comprenderse al margen de su contexto hist\u00f3rico. Es una mujer pobre, perteneciente a un pueblo sometido pol\u00edtica y econ\u00f3micamente. Hace parte de una realidad donde la esperanza de liberaci\u00f3n marcaba la vida cotidiana. En ese contexto, su respuesta de fe a Dios \u2014<em>\u201ch\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u201d <\/em>(Lc 1,38)\u2014 no es un acto pasivo, sino una adhesi\u00f3n total que compromete toda su existencia. Su fe no es solo aceptaci\u00f3n, docilidad u obediencia, sino disponibilidad radical a la acci\u00f3n de Dios en la historia.<\/p><p>Esta dimensi\u00f3n se hace a\u00fan m\u00e1s evidente en el Magnificat (Lc 1,46-55), donde Mar\u00eda proclama un Dios que act\u00faa en favor de los humildes. Sus palabras, elevadas en oraci\u00f3n y repetidas por la Iglesia en la liturgia de las v\u00edsperas, manifiestan la profundidad hist\u00f3rica y comprometida del Dios de la Vida. En ellas resuena con fuerza: <em>\u201cderriba del trono a los poderosos, enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vac\u00edos\u201d<\/em>.<\/p><p>No se trata \u00fanicamente de una oraci\u00f3n espiritual, sino de una proclamaci\u00f3n profundamente teol\u00f3gica, con implicaciones sociales concretas. En ella se revela que la fe aut\u00e9ntica no es indiferente a la injusticia, sino que reconoce y anuncia la acci\u00f3n transformadora de Dios en medio de la historia humana.<\/p><p>Creer como Mar\u00eda hoy implica confrontar una forma de fe que, en muchos casos, se ha vuelto c\u00f3moda e inofensiva. No son pocos los cristianos que veneran a Mar\u00eda con devoci\u00f3n, pero permanecen indiferentes ante las realidades de injusticia, pobreza y exclusi\u00f3n que marcan nuestro tiempo. Se corre el riesgo de reducir la fe a pr\u00e1cticas religiosas desconectadas de la realidad, olvidando que el Dios de la Vida en quien Mar\u00eda crey\u00f3 es un Dios que toma partido por los despose\u00eddos, empobrecidos, excluidos y violentados.<\/p><p>La fe que nos inspira Mar\u00eda no admite neutralidad ni indiferencia. Interpela directamente las estructuras que generan desigualdad y sufrimiento. Cuestiona toda forma de cristianismo que se acomoda al poder, que convive con \u00e9l, sobre todo con el poder econ\u00f3mico, que venera al dios dinero, que apoya al poder opresor, en este pa\u00eds de la periferia, sometido a la potencia hegem\u00f3nica pol\u00edtica y econ\u00f3micamente. As\u00ed se convierte en un cristianismo que guarda silencio ante la injusticia o que separa la vida espiritual del compromiso con la dignidad humana. Creer como ella implica reconocer que la acci\u00f3n de Dios contin\u00faa hoy y que el creyente est\u00e1 llamado a participar activamente en esa transformaci\u00f3n.<\/p><p>El Magisterio de la Iglesia ha insistido en presentar a Mar\u00eda no como una figura idealizada o distante, sino como una mujer creyente que recorre un aut\u00e9ntico camino de fe en la historia. El Concilio Vaticano II, en <em>Lumen Gentium<\/em>, la presenta como modelo de fe y caridad, profundamente vinculada a la vida del mundo. En esta misma l\u00ednea, la tradici\u00f3n latinoamericana, en la Conferencia Episcopal de Puebla, ha reconocido su papel en la historia de la salvaci\u00f3n, destacando que en su canto proclama la acci\u00f3n de Dios en favor de la justicia y de los pobres.<\/p><p>En conclusi\u00f3n, Mar\u00eda aparece no solo como objeto de devoci\u00f3n, sino como signo vivo de una fe que transforma la historia. Su vida recuerda que creer no es refugiarse en lo religioso, sino dejar que el Dios de la Vida act\u00fae en lo concreto de la existencia. En un mundo atravesado por la guerra, el hambre, las amenazas de genocidios, bloqueos econ\u00f3micos, su testimonio se convierte en una llamada urgente a una fe coherente, encarnada y comprometida.<\/p><p>Vivir el mes de mayo desde esta perspectiva implica ir m\u00e1s all\u00e1 de las expresiones externas y redescubrir en Mar\u00eda el llamado a una verdadera conversi\u00f3n. No basta con honrarla ni repetir sus palabras; es necesario creer como ella: con una fe que escucha, que responde y que se arriesga a transformar la historia desde el Evangelio.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jaime Alexander Moreno G\u00f3mezEstudiante Escuela Diaconal Pablo VI En el mes de mayo, la Iglesia dirige su mirada de manera especial hacia Mar\u00eda, la madre de Jes\u00fas, invitando a los fieles a contemplar su vida y a profundizar en su ejemplo. Sin embargo, existe el riesgo de reducir su figura a una devoci\u00f3n superficial,<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":22425,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[],"class_list":["post-22423","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-locales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22423","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22423"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22423\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22428,"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22423\/revisions\/22428"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/22425"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22423"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22423"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arquicali.org\/new\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22423"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}