La intención de quien da la donación “Intentio Dantis” deber ser respetada, por lo tanto no debe dársele un fin diferente al que el donante determine. 

 

¿Cómo donar?

Pago Bancario 

A través de la cuenta de corriente No. 001-10886-9 del Banco de Occidente a nombre de la Arquidiócesis de Cali. Una Vez hayas realizado la donación, por favor hacernos llegar, copia de la consignación al correo electrónico contabilidad@arquicali.org

Personalmente

Acércate a nuestras Sede de 8:00 a.m. a 12:00 p.m. y de 2:00 a 4:00 p.m. en la Carrera 4 # 7-17, Cali – Colombia (al lado del Banco de la Republica)

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Teléfono: (57-2) 8890562 al 71 – Cali Colombia

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Como donante de la Arquidiócesis Cali, tienes derecho a solicitar tu certificado de donación, equivalente al 100% del valor donado, para ello debes descargar, diligenciar el formulario adjunto y enviarlo al correo electrónico contabilidad@arquicali.org, y en el transcurso de 30 días, recibirás tu certificado.

¡Gracias por tu donación!

La evangelización es una misión gratuita. La fe se trasmite de forma desinteresada. El diezmo no es una remuneración o pago, éste representa la voluntad y el corazón noble de los católicos a su iglesia. Y la manera de hacerlo es entregar, al menos, un día de trabajo al año, o bien lo que su generosidad disponga reconociendo la gran bondad de Dios.

 

¿Qué es?

El Diezmo es un aporte anual que cada fiel realiza con amor, fruto del compromiso personal que tiene con Dios, de Quien reconoce haber recibido todo lo que es y tiene. En agradecimiento por los bienes espirituales y materiales recibidos, entrega su Diezmo al Señor.

 

¿Cuánto debo dar?

El Diezmo representa un día de salario al año, es decir de los ingresos anuales, ofrendar lo que corresponde a un día de salario al año. Si se gana un salario mínimo que corresponde a $ 616.000, multiplicado por doce meses, y esta cantidad dividida en 365 días dará un porcentaje de $20.250. No obstante, estás llamado a ofrecer tu aporte conforme al máximo de tus capacidades y posibilidades.

 

¿Para qué sirve?

A través de tu generosidad, ayudas a cubrir las necesidades de tu Iglesia particular, es decir de la Arquidiócesis de Cali. Con tu generosidad te haces corresponsable de la Iglesia en:

Su dimensión eclesial: parte del diezmo se destina a construcción de parroquias en barrios pobres o marginados.

Su dimensión social o caritativa: con otra parte del diezmo, se hace efectiva la solidaridad con los hermanos más necesitados, los pobres.

Su dimensión misionera: con el diezmo se financia en gran parte la evangelización, es decir, la pastoral de la Arquidiócesis.

 

¿Para quién es?

El Diezmo que le entregas al Señor por medio de la parroquia, o de la Pastoral del Diezmo de tu parroquia, es para la Iglesia particular. Con los aportes del diezmo la Arquidiócesis realiza obras sociales, evangeliza y cubre las necesidades económicas para la creación de nuevas parroquias.

 

¿Es igual el diezmo a la ofrenda que se recolecta en la misa?

No. La ofrenda económica que se colecta en las misas, en los bazares u otras actividades es para el sostenimiento de la propia parroquia, y el diezmo se destina a la iglesia particular o Arquidiócesis como tal.

 

¿En qué tiempo se debe dar el diezmo?

La campaña anual de la Arquidiócesis se hace en los meses de Junio y Julio. Cada fiel destina su presupuesto para entregas en estos meses o en el momento que crea conveniente dar ese día de salario al año para el Señor.

 

ES DEBER EN CONCIENCIA

La Arquidiócesis de Cali realiza varias colectas durante el año con el fin de recaudar donativos para diferentes fines benéficos y/o causas específicas,  por una sola vez.

Estas son destinadas, por mencionar algunas, para el sostenimiento de lugares santos, el Óbolo de San Pedro, campañas de ayuda humanitaria, entre otros.

coelctas

«Los que son ricos y lo desean, cada uno según lo que se ha impuesto; lo que es recogido es entregado al que preside, y él atiende a los huérfanos y viudas, a los que la enfermedad u otra causa priva de recursos, los presos, los inmigrantes y, en una palabra, socorre a todos los que están en necesidad» (San Justino,Apologia, 1, 67,6).

La ofrenda es un aporte económico o en especie que los fieles dan para el sostenimiento del culto y del sacerdote, así como la ayuda a pobres.

Es también un sacrificio que se brinda a Dios, como lo explica el Catecismo de la Iglesia Católica:

(…) La presentación de las ofrendas en el altar hace suyo el gesto de Melquisedec y pone los dones del Creador en las manos de Cristo. Él es quien, en su sacrificio, lleva a la perfección todos los intentos humanos de ofrecer sacrificios. (…) Desde el principio, junto con el pan y el vino para la Eucaristía, los cristianos presentan también sus dones para compartirlos con los que tienen necesidad. Esta costumbre de la colecta (cf 1 Co 16,1), siempre actual, se inspira en el ejemplo de Cristo que se hizo pobre para enriquecernos (cf 2 Co 8,9) (…) Se comprende, por tanto, que en cuanto respuesta de fe y de amor a las "bendiciones espirituales" con que el Padre nos enriquece, la liturgia cristiana tiene una doble dimensión. Por una parte, la Iglesia, unida a su Señor y "bajo la acción el Espíritu Santo" (Lc 10,21), bendice al Padre "por su don inefable" (2 Co 9,15) mediante la adoración, la alabanza y la acción de gracias. Por otra parte, y hasta la consumación del designio de Dios, la Iglesia no cesa de presentar al Padre "la ofrenda de sus propios dones" y de implorar que el Espíritu Santo venga sobre esta ofrenda, sobre ella misma, sobre los fieles y sobre el mundo entero, a fin de que por la comunión en la muerte y en la resurrección de Cristo-Sacerdote y por el poder del Espíritu estas bendiciones divinas den frutos de vida "para alabanza de la gloria de su gracia" (Ef 1,6). (…)"Los laicos, consagrados a Cristo y ungidos por el Espíritu Santo, están maravillosamente llamados y preparados para producir siempre los frutos más abundantes del Espíritu. En efecto, todas sus obras, oraciones, tareas apostólicas, la vida conyugal y familiar, el trabajo diario, el descanso espiritual y corporal, si se realizan en el Espíritu, incluso las molestias de la vida, si se llevan con paciencia, todo ello se convierte en sacrificios espirituales agradables a Dios por Jesucristo (cf 1P 2, 5), que ellos ofrecen con toda piedad a Dios Padre en la celebración de la Eucaristía uniéndolos a la ofrenda del cuerpo del Señor. De esta manera, también los laicos, como adoradores que en todas partes llevan una conducta sana, consagran el mundo mismo a Dios" (LG 34; cf. LG 10).