Viernes, 27 Enero 2017 14:44
Año nuevo, Evangelización nueva

Por: Pbro. Omar Arturo López

Vicario Episcopal para la Evangelización

Enero de 2017

Un nuevo año nos invita a pensar en nuevos proyectos, nuevas estrategias y para nuestra Iglesia, una nueva evangelización. En sus alocuciones el Papa Francisco nos desafía a impulsar esta etapa con generosidad y valentía. No son tiempos para el miedo al cambio, ya que “el miedo nos paraliza demasiado, sofoca las buenas ideas, la audacia, la creatividad”. Por pretender mantener todo como lo hemos hecho siempre corremos el riesgo de quedarnos en el pasado, sin permitir que la frescura de Jesucristo llene de vida los ambientes de las comunidades. Lo tradicional es importante, pero no suficiente; entonces, estamos llamados aun tiempo marcado“por la alegría de Jesucristo”.

Recomenzar desde Jesucristo es la tarea fundamental de esta etapa de nuestra Iglesia y de nuestra Arquidiócesis. ¿Qué significa? ponerlo en el centro de toda nuestra actividad evangelizadora. Aunque parece exagerado, podemos caer en la tentación de tener una acción eclesial sin Jesucristo, centrándonos solo en las formas y no en el fondo que es el evangelio; eso significa, volver al Dios encarnado en Jesús como nuestro primer referente afectivo y vinculante, fuente de nuestro ser, la única verdad que nos permite llenar de compasión y alegría este mundo.

Este año proponemos a todos los agentes de pastoral, configurar los espacios de participación en la acogida gozosa del evangelio, de la persona de Jesús. La homilía especialmente la dominical cumple un parte de vital importancia en la renovación misionera de la Iglesia, así como su acción sanadora y compasiva. Pero debemos ir mas allá. Muchos fieles solo conocen el evangelio de oídas, no han vivido la maravillosa experiencia del encuentro con Jesús que cambia la vida (Jn 1, 35 - 51).

Volver a Jesús para renovar la acción pastoral de nuestra arquidiócesis es tener nuevas relaciones con ÉL. Una relación legal, fría, distante, solo confesada por doctrinas abstractas no enamora ni seduce a nadie, no toca el corazón ni los sentimientos. La frescura de Cristo necesita una nueva propuesta, debemos volver al primer amor, dejarnos alcanzar por su infinita misericordia que sobrepasa nuestro entendimiento y límites, dejarnos cambiar por su bondad y seducir por su promesa de plenitud en Dios. Debemos impulsar y vivir el Reino de Dios, anunciando una vida desde la compasión como principio de actuación y la fuerza de la palabra que anuncia una vida más digna para los pobres y oprimidos.

El anuncio de un Dios de misericordia procurará una nueva etapa de nuestra acción evangelizadora, donde el corazón misericordioso del padre nos acepta como aceptó a su hijo prodigo (Lc 15, 11- 32), nos llamará a servirlo no obstante nuestras frustraciones, como hizo con los trabajadores de la viña (Mt 20, 1 -16), y vendrá a nuestro encuentro sanando las heridas como el buen samaritano que nos levanta de nuestro dolor (Lc 10, 30 - 36).

Quisiera invitarlos a revisar las siguientes propuestas para renovar nuestra acción pastoral parroquial:

Renovar la catequesis y orientarla al seguimiento de Jesús. Por ejemplo, que la confirmación sea un camino de discipulado.

Fomentar la oración Eucarística centrada en la persona de Jesús.

Poner en marcha las casas católicas teniendo como fuente la lectura orante de los evangelios.

Seguir con las visitas a los hogares, fortaleciendo nuestra opción como Arquidiócesis en misión permanente.

Comenzar todas las reuniones pastorales leyendo un texto del evangelio y comentarlo.

Organizar retiros, jornadas de oración, vigilias, conversatorios donde el centro del mensaje sea el encuentro con Cristo y su seguimiento.

Iniciar la escuela parroquial de servidores como espacio de crecimiento, teniendo al párroco como maestro y guía del encuentro con la palabra.

Procurar en las actividades de pastoral social como entrega de mercados, formación o visita a enfermos, tener presente que servimos al mismo Jesús que se identificó con los más frágiles (Mt 25, 31 - 40)

Año nuevo, evangelización nueva. Te invito a no conformarnos con lo que estamos haciendo, sigamos renovando, revitalizando y llenando de fuerza nuestro trabajo pastoral, centrándonos en Jesucristo que llena de vida y vida en abundancia (Jn 10, 10).