Martes, 06 Septiembre 2016 15:16
LA FRATERNIDAD ES FRUTO DE LA MISERICORDIA

El texto bíblico al iniciar en el capítulocuatro en el libro del Génesis versa así: “Y el hombre conoció a Eva, su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín, y dijo: He adquirido varón con la ayuda del SEÑOR. Después dio a luz a su hermano Abel. Estamos en los relatos de origen, es decir, en unos relatos donde se nos quiere mostrar cómo ha sido el proyecto de Dios.

Estamos en el capítulo cuatro. El pecado se ha introducido y tiene la fuerza arrasadora que daña, destruye. Después de la expulsión del jardín, el hombre y la mujer se unen y tiene un hijo. La vida continua porque la misericordia de Dios continua. Tiene por tanto no sólo las pieles, sino que Adán (conoció) amó a Eva porque ésta fue la madre de todos los vivientes, está la promesa de vida a la cual Dios permanece fiel, y la vida continua, y continua en su dimensión de fecundidad, de bendición, aunque sí está herida, pero nacen hijos. La vida va más allá de la muerte. El hombre y la mujer mueren, pero la vida permanece en sus hijos, esto es un signo de esperanza, pero el pecado ha dejado un signo aparentemente irreversible.

En el versículo dos se nos dice que (Eva) dio a luz al hermano de Caín.  Se nos habla de hermano, por tanto, aquí se plantea el problema de la relación. No solo la relación entre hombre y mujer, donde se aprende a aceptar la diversidad sexual que es tema del capítulo tres sino entre hermanos. Son hermanos, pero tienen que aceptarse diversos. Donde existen hermanos es porque existen más de uno que aceptan ser diversos. Donde existen hermanos, hay más de uno y si son más de uno quiere decir que hay diferencias fundamentales, uno ha nacido antes que otro y esto pone en juego la relación a la vida, la relación a la bendición, porque es el primogénito y por lo tanto el hecho de nacer antes y el otro después ya dice que son diversos, esta diversidad es muy acentuada porque debe llegar a ser paradigmática. Se dice que el uno era cultivador del suelo y el otro era pastor. Tenemos la eterna diversidad entre dos formas de vida, la vida agrícola y la forma nómada, pastoril. Son diversos porque viven en ambientes diversos. Tienen culturas diversas. Tienen una relación con Dios cada uno distinta. Una religiosidad diversa.

Caín ofrece a Dios primicias de la tierra, Abel ofrece el primogénito de su rebaño. Dos formas diversas de sacrifico. Uno es un sacrifico cruento otro es ofrenda de frutos vegetales, enseñan dos formas de vivir la religiosidad. Estamos delante de la diferencia. La diferencia debería ser el lugar estupendo de la comunión, ya que porque el hombre es diverso de Dios puede estar en comunión, y porque el varón es diverso de la mujer puede estar en comunión,y porque los hermanos son diversos pueden establecer la comunión. En cambio, esta diversidad marcada por el pecado, marcada por el rechazo de ser diversos, diversos de Dios, llega a ser el rechazo de la diversidad entre los hombres.

La diversidad es la posibilidad para hacer la unidad.  Por eso desde el actuar de Dios que es su misericordia, las diferencias no se convierten en obstáculo para la comunión, para la fraternidad.  Esto indica que los amigos yo los escojo, soy yo quien los busco y si quiero los acepto o no, pero a los hermanos se me son dados como don, como compañeros en el camino con los cuales voy encontrando mi realización y voy ayudando a la de ellos.

La existencia del hombre no se hace sola, descubrimos que no estamos solos y que es imposible no encontrarse con alguien en este largo itinerario del camino de la existencia.  Cuando Caín dejando apertura en su corazón, la fuerza del mal acechando ha entrado, aunque èl puede dominarlo, ha desorganizado el proyecto de Dios, puesto que con su comportamiento ha dado muerte a su hermano. Y ahí surge otro gesto misericordioso de Dios con una pregunta que es bastante interesante y que encontramos en el versículo nueve que literalmente dice así: “dijo el Señor a Caín dónde está Abel tu hermano?”.  El pecado quiere acabar con la fraternidad, incluso ignorarla, pero Dios es el que nos recuerda que hay alguien a quien él me ha dado como hermano y por ello el texto enfatiza preguntando no solo donde está Abel sino dóndeestáAbel tu hermano.  La relación con los demás no es solo de relación de creaturalidad sino de fraternidad. Asesinar al hermano es perder mi relación conmigo mismo puesto que soy hermano porque existe mi hermano, si deja de existir mi hermano dejo de ser hermano, por tanto, un homicidio es ya un suicidio. De nuevo vuelve a resonar en el versículo 10 del mismo capítulo “La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra”. Dios no deja de insistir que el otro es hermano, esta expresión no es para herir ni colocar el dedo en la llaga para causar más dolor del que puede tener Caín sino para recordar que el proyecto del hombre para con el hombre es la fraternidad y no la enemistad; la vida, no la muerte.