Martes, 02 Agosto 2016 17:02
Fundamento Bíblico de la misión

Por: Pbro. Ómar Arturo López Pérez

Objetivo
Conocer el fundamento bíblico de la misión de la Iglesia yayudados por el magisterio del papa Franciscotener claridad de cuál es nuestra misión en la realidad actual del mundo que vivimos, asimismo tener las bases para realizar una efectiva y eficaz misión territorial e instaurar la misión permanente en nuestra Iglesia particular de Cali.

Puntos a desarrollar:
Iniciamos con la Lectura del Evangelio de Mateo 28,16-20.
1. La cosa empezó en Galilea “vosotros mismos sabéis lo que ocurrió en toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que Juan predicó.” (Hch 10,37) no hay que olvidar los inicios, nuestro origen.
2. La Misión no se limita a los confines propios sino que tiene que abrirse a otros pueblos. Tiene que pensar en tantos que no conocen a Jesús y quien ha venido para dar vida y vida en abundancia.
3. Hay que subir al Monte para encontrarnos con Jesucristo. La duda y la certeza convienen mientras no veamos cara a cara o no lo conozcamos como somos por Él conocidos y esto solo se logra si subimos al monte (signo de la presencia de Dios).
4. En el testamento de Jesús encontramos un único imperativo: hacer discípulos, precedido por un participio indicando que es una acción continua, sin parar. La misión es permanente, no es de un momentico y ya, ni un alboroto de una mala noche, es una orden expresa del Maestro.
5. ¿A quién hay que hacer discípulos? Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Si un imperativo está en relación con una orden, indica que la orden de Jesús es hacer discípulos de todos los pueblos. La tarea de la Iglesia es una tarea bella, grande, fascinante, desafiante, perenne porque será hasta que este mundo se termine.
6. Hacer discípulos no es adoctrinar, es un acercar a la persona a otra persona y ponerlas en relación, es acercar a la persona con el Maestro de tal manera que al pie de Él lo conozca, lo ame y lo siga. (Mc. 8,34-38; Jn. 14,15.23-24; 15,14).
7. “la primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por Él que nos mueve a amarlo siempre más. Pero ¿Qué amor es ese que no siente la necesidad de hablar del ser amado, de mostrarlo, de hacerlo conocer? Si no sentimos el intenso deseo de comunicarlo, necesitamos detenernos en oración para pedirle a Él que vuelva a cautivarnos. […]La mejor motivación para decidirse a comunicar el Evangelio es contemplarlo con amor, es detenerse en sus páginas y leerlo con el corazón. Si lo abordamos de esa manera, su belleza nos asombra, vuelve a cautivarnos una y otra vez. Para eso urge recobrar un espíritu contemplativo, que nos permita redescubrir cada día que somos depositarios de un bien que humaniza, que ayuda a llevar una vida nueva. No hay nada mejor para transmitir a los demás”. (EG 264).
8. “La Iglesia está llamada a difundir su misericordia sobre todos aquellos que se reconocen pecadores, responsables del mal realizado, que se sienten necesitados del perdón. La Iglesia no está en el mundo para condenar, sino para permitir el encuentro con ese amor visceral que es la misericordia de Dios. Para que eso suceda, lo repito a menudo hace falta salir”.
9. “El hospital de campo, la imagen con la que me gusta describir esta “Iglesia Emergente” tiene la característica de aparecer allí donde se combate: […] Es una estructura móvil, de primeros auxilios, de emergencia, para evitar que los combatientes se mueran. Se practica la medicina de urgencia, no se hace check-up especializados. Espero que el jubileo extraordinario haga emerger más aun el rostro de una iglesia que descubre las vísceras maternas de la misericordia y que sale al encuentro de los muchos “heridos” que necesitan atención, comprensión, perdón y amor”. (El nombre de Dios es misericordia de Andrea Tornielli).