Martes, 26 Julio 2016 15:47
Conversión Misionera - Artículo

 Por: Germán Martínez R., Pbro.

logomisioncontinental

Desde el mes de junio pasado he comenzado una serie de reflexiones sobre lo que desde APARECIDA (la quinta Conferencia de los Obispos Latinoamericanos realizada en Brasil en el 2007), se viene llamando Misión Continental, Misión Permanente, Conversión misionera o Procesos discipulares. Son sinónimos, es decir, palabras que significan lo mismo, que tienen el mismo contenido. Se trata de un nuevo aprendizaje, de un cambio de mentalidad, de un redescubrimiento de lo esencial en la vida de la Iglesia.

En el campo religioso todo cambio es muy lento por la sencilla razón de que llevamos muchísimos años creyendo que la “vida creyente” es algo estático, ya dado, ya conocido, ya transitado. Y no es así. La “vida creyente” es EL DINAMISMO DEL ESPÍRITU que va conduciendo a la Iglesia por caminos nuevos y desconocidos, que la va impulsando en cada tiempo y le va señalando desafíos diferentes. Desde el profeta Isaías resuena en todo tiempo aquel aviso divino: “Voy a hacer algo nuevo: ya está en marcha, ¿no lo reconocéis?” (43,19). Se trataba del “segundo éxodo” que Isaías canta y proclama con gran fuerza, el regreso de los exiliados a su tierra natal, con portentos incluso mayores al primer éxodo porque la “mano de Dios” dirige la historia. He ahí el gran reto para todos nosotros hoy, 2015, “dejarnos guiar” por el Espíritu de Dios que pasa a través de los acontecimientos eclesiales:

En Santo Domingo (República Dominicana), del 12 al 15 de mayo pasado, se reunió la XXXV Asamblea General Ordinaria del CELAM (es el organismo que nació en Río de Janeiro en el año 1955 y que responde a la “comunión eclesial” de todas las Conferencias episcopales de América Latina). Allí fue elegido como presidente del CELAM para el período 2015-2019, Monseñor Rubén Salazar, Cardenal de Colombia. En el Mensaje que esta Asamblea dirigió a todos los creyentes, hablan precisamente de ese “paso del Espíritu” por la Iglesia, refiriéndose a la conmemoración en este año 2015 de los 60 años del CELAM, de los 50 años de la clausura del Concilio Vaticano II, de la Beatificación de Monseñor Romero (en San Salvador el 23 de mayo pasado), de la nueva traducción que acaba de hacer el CELAM: La Biblia De La Iglesia En América (BIA). He ahí el dinamismo del Espíritu que acompaña siempre a la Iglesia y la va dirigiendo hacia la verdad plena, a la identificación con Cristo Resucitado, a la formación de verdaderos discípulos y misioneros. Renuevan también en dicho mensaje el deseo de escuchar más la palabra de Dios y de continuar impulsando la Misión Continental, fruto del documento de APARECIDA. Aquí entramos todos nosotros: bautizados, niños, jóvenes, mayores, sacerdotes, obispos, religiosas, movimientos eclesiales.

Ser dóciles al Espíritu de Dios es no tener miedo a abandonar cosas del pasado, por buenas que hayan sido, costumbres arraigadas que muchas veces paralizan e impiden saber leer los “signos de los tiempos”. Conversión misionera, Misión Continental, Procesos discipulares, Misión Permanente, todos ellos son sinónimos de esa búsqueda continua que hacemos los bautizados, dejándonos conducir por el Evangelio, creando comunión, escuchando más la Palabra de Dios, celebrando el Misterio Pascual fuente de novedad inagotable. Notemos ya entre nosotros la “novedad” de Dios, entonces entraremos más fácilmente en la construcción de procesos discipulares, en la comunión eclesial que tanto nos cuesta, en la búsqueda de consensos pastorales que de verdad edifiquen las parroquias, en comunidades misioneras que salgan de sí mismas. Por ahí intentamos caminar lenta pero firmemente.